Otohematomas

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Los otohematomas son acumulaciones de sangre en el interior de la oreja, lo cual les da un aspecto de globo que al tacto lo notamos blandito y con líquido fluctuante.

Es más habitual en perros que en gatos. Aparecen por un traumatismo, por fragilidad de los vasos sanguíneos, por un zarandeo excesivo o por un rascado con las patas. Las sacudidas frecuentes y el picor de oídos suelen estar causados por alguna patología. Las más frecuentes son:

  • Otitis de diferentes orígenes, aunque son habituales las otitis por alergia.
  • Ácaros.
  • Cuerpos extraños como espigas.

En gatos es más común por ácaros, por su rascado continuo. Estos producen una secreción marrón abundante, así que si vuestro gato tiene la oreja sucia y se rasca mucho, acudid a un veterinario antes de que se produzcan otros problemas secundarios.

A consecuencia de los rascados continuos también pueden aparecer heridas, las cuales a veces también llegan a infectarse.

El tratamiento consiste en vaciar el contenido mediante punción y tratar la causa de su origen, pero en algunos casos el espacio vuelve a llenarse de sangre a los pocos días. Si se repite con frecuencia la solución pasa a ser quirúrgica, ya que de la otra manera corremos el riesgo de producir una deformación permanente del pabellón, dejando un aspecto de oreja arrugada y dura.

La cirugía consiste en realizar pequeñas incisiones en la parte interna de la oreja, a través de los cuales realizaremos una limpieza exhaustiva del interior y a través de los cuales se drenará la sangre que aparezca posteriormente. De esta manera, se elimina el espacio muerto donde se almacenaba el líquido y mantenemos los 2 cartílagos auriculares en contacto para que cicatrice correctamente y evitar que vuelvan a separarse.


Durante las primeras 48 horas es importante proteger las heridas con un vendaje compresivo.