Cada vez existen más colonias felinas y cada vez adoptamos más gatos… Pero, ¿sabemos cuáles son las enfermedades más frecuentes en ellos y qué cuidados especiales debemos de tener? Esta entrada será útil sobre todo a personas que se dediquen a cuidar colonias felinas o para personas que tengan muchos gatos en casa.

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PANLEUCOPENIA O PARVOVIRUS FELINO

El virus de la panleucopenia felina tiene su origen en la parvo canina. El virus mutó y saltó a esta especie. El 70% de los gatos muere, pero depende de diferentes factores: Edad, peso, forma de presentación, nivel de anticuerpos y las terapias de soporte utilizadas. Se da en gatos jóvenes y no vacunados.

Síntomas: El virus ataca a las células de alta división: Sistema nervioso central, tejido linfático, epitelio gastrointestinal y células madre de la médula ósea. Por eso el cuadro clínico está centrado en síntomas relacionados con las bajadas de defensas y daños en el intestino: Vómitos, diarreas, deshidratación, fiebre, septicemia (por traslocación bacteriana –> Las bacterias de la flora intestinal pasan a la sangre).

Diagnóstico: Cuadro clínico + test del antígeno en heces (usamos el de parvovirus de perro).

Tratamiento: No existe ninguno específico, son tratamientos de soporte: Fluidos, analgésicos, atieméticos, antibióticos…

Transmisión: De forma directa entre gatos infectados o bien indirecta a través de fómites (ropa, mantas, manos…) y contaminación ambiental. Además es resistente a muchos desinfectantes, pero se inactiva exponiéndole al hipoclorito de sodio, formaldehido y glutaraldehído. Tiene la capacidad de persistir en el ambiente hasta un año y los gatos infectados pueden eliminar el virus varias semanas después de recuperarse de la enfermedad.

Prevención: Es necesaria la vacunación junto con un buen manejo sanitario y ambiental: Los gatos enfermos deben estar apartados. Las personas que estén en contacto con gatos enfermos deben cambiarse la ropa y lavarse las manos antes de tocar a ningún otro gato sano. No deben mezclarse las mantas, camas, juguetes, areneros, etc de gatos enfermos con los gatos sanos. Desinfectar con los productos adecuados (hipoclorito de sodio, formaldehido y glutaraldehído) el lugar donde hayan estado los gatos enfermos antes de meter ningún otro gato, incluyendo los transportines.

HERPESVIRUS Y CALICIVIRUS

Son dos virus altamente contagiosos y la causa más frecuente de mortalidad (más que retrovirus, coronavirus y panleucopenia). El virus del herpes es muy frágil a la mayoría de los desinfectantes; en cambio, el calicivirus es muy resistente.

Ambos tienen un mecanismo de actuación muy similar. Tienen afinidad por las células respiratorias, provocando reacción inflamatoria en mucosa conjuntival, nasal y vías respiratorias altas.

Síntomas: Estornudos, ptialismo (salivación), conjuntivitis, rinitis y estomatitis (úlceras o llagas en la boca) –> Es lo que conocemos comúnmente como el “resfriado del gato”.

Herpesvirus produce más problemas oculares (queratitis, descarga ocular, conjuntivitis…) y además puede provocar pneumonía vírica (mortal) en gatos jóvenes; Calicivirus da más síntomas bucales (úlceras, salivación, mal aliento).

Los síntomas son más graves la primera vez que se sufren, en gatos pequeños y en no vacunados.

Diagnóstico: Identificación de lesiones típicas, pero debido a los síntomas tan parecidos que tienen, la única forma de saber si es uno u otro sería haciendo hisopados bucales o conjuntivales e identificando el ADN del virus.

Tratamiento: De soporte: Antibióticos sistemáticos y oftálmicos. También se ha visto que mejoran con interferón.

Transmisión: Por macrogotas procedentes de los estornudos y por las secreciones de los gatos infectados a otros que estén a poca distancia; el calicivirus además se transmite fácilmente a través del contacto con superficies contaminadas y fómites debido a su resistencia en el ambiente.

Prevención: Aislamiento de los gatos enfermos. Existen muchos gatos portadores que pueden eliminar el virus pero no tienen síntomas. La vacunación protege de la enfermedad clínica pero no de la infección, por lo que es muy importante para evitar la aparición del cuadro clínico, especialmente en gatitos jóvenes. También es importante la higiene de los cuidadores: Lavado de manos, cambio de ropa, etc.

PERITONITIS INFECCIOSA FELINA (PIF)

El causante es un coronavirus mutado. Este apunte es importante ya que el 95% de los gatos pueden estar infectados por un coronavirus (generalmente inofensivo) pero no mutado. Cuando mutan (no se sabe la causa) adquieren la capacidad de reproducirse en los macrófagos provocando lo que se conoce como enfermedad de inmunocomplejos.

Los coronavirus no mutados no suelen desarrollarse y no provocan enfermedad, pero si lo hacen suelen producir síntomas intestinales, los cuales se curan con el tratamiento adecuado.

La respuesta que el paciente enfermo “elige” para luchar contra esta enfermedad es la generación de anticuerpos, la cual, desgraciadamente, no es la manera adecuada de luchar contra esta enfermedad. Al hacerlo es víctima de los Inmunocomplejos (Ic), que son la unión del antígeno (Ag) del virus + los anticuerpos (Ac), los cuales causan la mayoría de los signos clínicos.

MECANISMO DE LA ENFERMEDAD:

  1. Pone en marcha solo glóbulos blancos (GB): Se cura y no sufre enfermedad.
  2. Pone en marcha GB + Ac: PIF SECO. Forma crónica pero igualmente mortal, ya que tarde o temprano los GB se agotan y la enfermedad evoluciona al punto 3. Aquí los síntomas son: Lesiones oculares, signos neurológicos, anemia ligera, linfopenia, fiebre, pérdida de peso, en la palpación aumento de linfonodos, riñones irregulares, nódulos en otros órganos…
  3. Pone en marcha solo Ac: PIF HÚMEDO. Forma aguda y mortal. Se acumula líquido en el abdomen, tórax y/o pericardio, fiebre, pérdida de peso, mucosas pálidas o ictéricas…

Diagnostico: Es complejo y nunca certero si no tomamos muestras para biopsia de los granulomas que produce el PIF o análisis del líquido del abdomen. Las serologías no sirven porque dan resultado de cualquier coronavirus, ya sea mutado o no.

Tratamiento: De soporte. Lo único que se puede hacer es dar medicamentos que reduzcan la inflamación provocada por Ic y la producción de Ac. Finalmente mueren.

Transmisión: La principal materia infectante son las heces, aunque también puede transmitirse por saliva y orina. Sólo 1 de cada 3 gatos infectados son excretores del virus y se requiere un contacto continuado de al menos 2-3 semanas. Los gatos de menos de 2 años, con situaciones de estrés, en recintos con muchos gatos, hacinados, desnutridos y en general, en malas condiciones, tienen más riesgo de contagio. No es habitual la aparición de epidemias o brotes de PIF.

Prevención: Debido a que no es un problema de contagio como tal y se debe a un problema de mutación del virus aleatorio, no se puede hacer nada especial. Actualmente existe una vacuna intranasal pero existen muchas controversias para su uso. Para lograr una buena protección debe administrarse a las 16 semanas y luego 3 semanas después. No previene el desarrollo del PIF en gatos que son portadores de coronavirus y los estudios sobre su eficacia son contradictorios. También han surgido dudas acerca de la seguridad de la vacuna y la posibilidad de que la vacuna potencie la enfermedad.

RETROVIRUS FELINOS: LEUCEMIA E INMUNODEFICIENCIA

Ambas son enfermedades causadas por retrovirus, pero existen importantes diferencias entre ellas:

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Diagnostico: Test rápido. Se recomienda esperar 2 meses antes de realizarlo para que el resultado sea fiable. El test detecta antígenos de leucemia y anticuerpos de inmunodeficiencia, por lo que pueden darse dos situaciones:

  • Test a gato sin signos: Son efectivos detectando leucemia, ya que si es positivo, lo que está detectando es el antígeno, que si se encuentra es diagnóstico de infección; pero pueden dar falsos positivos a inmunodeficiencia, ya que puede detectar anticuerpos provenientes de la madre, pudiéndose equivocar hasta en un 30% de ocasiones. En cambio, en ambas enfermedades son fiables si dan resultados negativos. En el caso de dar positivo a FIV, habría que repetir el test en 2 meses para asegurar el resultado.
  • Test a gato con signos: Resultados fiables.

LEUCEMIA:

Los gatos jóvenes (< de 1 año) son más susceptibles; en cambio, en mayores de 5 años es muy difícil encontrar un positivo. Los infectados mueren antes de los 3 años por:

  • Anemias aplásicas (no regenerativas)
  • Linfomas
  • Otros tumores (tiene un 40% más de posibilidades que un gato sano)

Síntomas: Suelen ser inespecíficos. Anorexia, fiebre, letargia y anemia.

Se conoce como la “enfermedad del gato amistoso” por su forma de contagio. No deben convivir con otros gatos aunque estén correctamente vacunados porque ninguna vacuna es 100% efectiva. Os ponemos un ejemplo práctico para entenderlo mejor:

Supongamos que la vacuna contra la leucemia es 99% efectiva, e imaginemos que en cada lamido intercambian 1000 partículas víricas. De esas 1000, un 1% dependen del sistema inmunitario del gato (el % restante contra el que la vacuna no es efectiva). Es decir, intercambian 10 partículas víricas en cada lamido y cada vez que comen o beben del mismo cacharro. Vamos a suponer que sólo hacen ese intercambio una vez al día (lo cual es una suposición mínima, ya que serían muchísimas en un día). Serían en total 3650 partículas víricas al año.

Teniendo en cuenta que se liberan muchos millones de partículas (no sólo 1000 como en el ejemplo) y que a lo largo de un día estarán en contacto muchas veces… El contagio es seguro. 

Tratamiento: No existe. Evitar situaciones de estrés, mejorar alimentación, mantenerlo en ambientes limpios… Y tratar síntomas (nunca inmunosuprimir) para darle calidad de vida al gato hasta que aguante.

INMUNODEFICIENCIA:

Son gatos que tienen el sistema inmune deteriorado, por lo que pueden tener problemas de salud recurrentes como:

  • Enfermedad periodontal
  • Infecciones secundarias bacterianas o fúngicas
  • Probabilidad 5 veces mayor de neoplasias
  • Más probabilidad de enfermedades inmunomediadas
  • Otros: Pueden ser muy variados.

Debido a que su contagio es sanguíneo y sexual, pueden convivir con gatos sanos (que no puedan contagiarles nada debido a la debilidad de su sistema inmunitario), castrados (eliminamos contagio sexual) y que se lleven bien (eliminamos contagio sanguíneo por peleas).

Tratamiento: Sintomático.

Prevención (FeLV y FIV): Mantener a los gatos leucémicos apartados de gatos sanos (se pueden hacer colonias de gatos que sean todos positivos a leucemia) y mantener a los enfermos de inmunodeficiencia en ambientes saludables y controlados.

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