El mal aliento es un problema muy común en los perros de compañía. No es que les tenga que oler a menta o hierbabuena, pero cuando el aliento de nuestro perro nos llama especialmente la atención (porque lo olemos a distancia, por ejemplo) quiere decir que algo pasa en esa boca.

El sarro se produce porque la comida se va acumulando en la placa bacteriana de los dientes y ésta se va descomponiendo. Se acumula sobre todo en zonas rugosas y debajo de la encía, haciendo que se inflame y se vaya retrayendo poco a poco, provocando una gingivitis.
Si dejamos que este sarro siga acumulándose, la raíz del diente puede quedar descubierta, haciendo que se deteriore y se reabsorba, debilitándose por tanto la unión de la pieza dental con la mandíbula o el maxilar y facilitando la pérdida del diente.
Llegados a este punto (halitosis, gingivitis y estructuras afectadas) ya hablamos de enfermedad periodontal, la cual puede producir muchos otros problemas graves en el animal (abscesos, infecciones graves…).

Una vez formada esta placa de sarro, se hace tan dura que ya es imposible retirarla cepillando los dientes del perro. Es necesario hacerlo con ultrasonido (similar al nuestro), para lo cual hay que anestesiar al animal. No hay que tener miedo de esto, ya que es un procedimiento que dura muy poco y se hace con todas las medidas de seguridad posibles (análisis prequirúrgicos, monitorización, intubación, tratamiento pre y post quirúrgico, etc.)  

 

Es más común en perros pequeños porque tienen los dientes más juntos y más pequeños y esto favorece la acumulación de comida. Lo ideal sería acostumbrar al animal al cepillado de dientes antes de hacer una limpieza de boca, porque si no, una vez hecha, el sarro volverá acumularse en poco tiempo.

¿Cómo podéis prevenirlo?
Cepillado. Si lo acostumbráis desde cachorro mejor. Si no, siempre podéis acostumbrarle poco a poco. Primero “cepillándole” con el dedito, gasitas, cepillos blandos… Y así progresivamente. No utilicéis dentífricos para personas!! Tienen componentes tóxicos para ellos si se los tragan. Existen pastas de dientes para perros con sabores que les hacen la experiencia más agradable.
Alimentación: Lo ideal es que mastiquen, por eso las croquetas de los piensos van genial. La comida casera o comida húmeda para perros se acumula más en los dientes y favorece la formación de sarro.
Juguetes: Existen juguetes y premios hechos para obligarles a masticar que ayudan a retirar los restos de comida.

Es importante señalar que existen otras enfermedades que producen mal aliento, por tanto, si detectas halitosis en tu animal y no ves sarro acumulado en sus dientes, es importante que acudas al veterinario para detectar el problema y corregirlo.

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