¿QUÉ ES LA LEISHMANIOSIS?

Es una enfermedad infecciosa causada por un parásito microscópico llamado Leishmania infantum. No tiene cura y es una enfermedad mortal, pero si se diagnostica a tiempo y se trata, el perro podría tener una vida completamente normal.

¿Cómo se transmite la leishmaniosis?

Se transmite por la picadura de un mosquito llamado flebótomo. Cuando una hembra de flebótomo pica a un animal infectado ingiere los parásitos. Dichos parásitos se multiplican en el aparato digestivo del mosquito y después migran hacia las piezas bucales, y cuando vuelve a picar, inoculan en la piel el parásito de la Leishmaniosis. Una vez que el flebótomo está infectado, ya podrá transmitir el parásito a todos los perros a los que pique.

¿Sólo se transmite por flebótomos? Sí. Sólo éstos tienen la posibilidad de transmitirlo ya que el parásito de la leishmaniosis sólo se multiplica en el aparato digestivo de este mosquito.

Datos de interés sobre el flebótomo.

Estos mosquitos crían siempre en tierra, nunca en agua, y necesitan un terreno que tenga abundante materia orgánica como hojas o plantas secas, estiércol, etc. Los lugares más habituales son jardines, cobertizos, alcantarillas, madrigueras, perreras, gallineros…

flebotomo2Suelen volar siempre cerca del suelo, por lo general a menos de un metro. Buscan el rastro de algún animal al que picar y si llegan a un obstáculo, por ejemplo una pared, pueden subir hasta más de 10 metros dando pequeños vuelos. Además, pueden atravesar fácilmente mallas mosquiteras normales ya que tienen un tamaño muy pequeño.

En cuanto a su distribución por España, hasta hace poco tiempo muchas provincias del norte parecían estar libres de leishmaniosis, pero los trabajos más recientes han demostrado que se están expandiendo, y en estos momentos hay flebótomos por toda España, incluídas las islas, aunque son escasos en Canarias. Todo parece indicar que el cambio climático está favoreciendo esta rápida expansión.

Su actividad durante el año depende de la temperatura. Antes decíamos que las 2 épocas de mayor riesgo se concentraban entre marzo y abril y septiembre y octubre, pero el cambio climático también ha cambiado esto, y ahora tiene un periodo de actividad desde marzo hasta noviembre, sobre todo en la mitad sur de la península. Sus horas de mayor actividad son al anochecer, durante la noche y al amanecer.

Son atraídos por la luz, por lo que entran con facilidad en viviendas iluminadas, pero luego se sitúan en zonas en penumbra, por lo que son difíciles de localizar.

Son atraídos por el calor que desprenden los animales, por lo que podrían picar en cualquier parte del cuerpo, pero los sitios más habituales son la trufa, párpados y en las orejas. La longitud del pelo del perro no interfiere en que el mosquito pique o no. Sí es cierto que en los animales de pelo largo tienen más dificultad para acceder a la piel, pero hay zonas de la cara donde pueden acceder igualmente.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo asociados con la leishmaniosis canina?

  • Genética: Hay algunas razas que parecen más predispuestas, como el Bóxer, Cocker, Rottweiler y Pastor Alemán. Mientras que el Podenco Ibicenco (originario de las Islas Baleares, zona muy endémica) es más resistente al desarrollo de signos clínicos.
  • Edad: Se ve más en animales con una edad inferior a los 3 años y hay un segundo pico por encima de los 8-10 años.
  • Respuesta inmunitaria: Habrá perros más resistentes y otros más susceptibles, dependiendo de la capacidad de su sistema inmunitario para hacer frente al parásito.
  • Modo de vida y exposición al vector: Los perros que viven en exterior, en zonas rurales o periurbanas, estarán más expuestos al mosquito y, por tanto, tendrán más riesgo de contagiarse que uno que viva en un piso.
  • Factores que pueden modular la respuesta inmunitaria: Situaciones de estrés, inmunosupresión, enfermedades concomitantes, administración de fármacos…

¿Qué síntomas produce?

Lo cierto es que la leishmania puede producir un amplio abanico de síntomas que nada tienen que ver unos con otros: Lesiones en la piel, lesiones oculares, daño renal, crecimiento exagerado de las uñas, lesiones articulares…

¿Y qué puedo hacer para proteger a mi perro?

Lo primero es prevenir la picadura del flebótomo mediante collares o pipetas antiparasitarias adecuadas. Además, como hemos puesto más arriba, el flebótomo se encuentra activo desde marzo hasta noviembre, así que en los meses de invierno es cuando los veterinarios os recomendamos realizar test de detección precoz de leishmaniosis. A veces la enfermedad no da síntomas hasta que no está muy avanzada, por lo que es muy recomendable realizar un test rápido todos los años para detectarla a tiempo. Los perros diagnosticados en la fase asintomática tienen mejor pronóstico y la enfermedad se controla mejor.

Por otro lado, hoy en día tenemos tratamientos preventivos para prevenir el desarrollo de la enfermedad o, por lo menos, disminuir su gravedad.

1. LEISGUARD. Es un jarabe que damos durante 28 días 3 veces al año (cada 4 meses). También se usa en animales enfermos. Reduce el riesgo de desarrollar una infección activa y la enfermedad clínica, mediante la estimulación de la inmunidad celular específica.

Leisguard

2. Otra opción es VACUNAR al perro frente a la enfermedad. En el mercado hay 2 vacunas frente a la Leishmania. Ambas tienen prácticamente el mismo porcentaje de eficacia… Entorno al 70-75%.

-Canileish: El primer año consiste en tres dosis separadas 21 días y una revacunación anual. Es la primera que sacaron y lleva más tiempo en el mercado.
La protección frente a la leishmaniosis se genera mediante la inoculación de una parte proteica del parásito, la cual no provoca enfermedad en sí misma. Para potenciar y dirigir la respuesta inmunitaria, esta parte del parásito necesita un adyuvante. Este adyuvante es el responsable de las posibles reacciones adversas que produce, por lo cual no la usamos actualmente.

-LetiFend: Es una nueva vacuna que se pone en comercialización en 2016. A diferencia de la anterior no lleva adyuvantes por lo que se reducen significativamente las reacciones adversas. La protección se genera mediante la inoculación de una proteína recombinante creada por ingeniería genética (de ahí que sea más cara). Además, sólo hay que poner una vacuna una vez al año y es eficaz a partir de 28 días tras la aplicación.

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Aunque vacunes hay que seguir usando productos repelentes para el mosquito. Ya que lo importante es que NO piquen a nuestro perro. Pero si le pica y esta vacunado, su sistema inmune estará mas preparado que el de un perro sin vacunar para parar la infección.

Puedes conocer nuestros planes preventivos aquí: Desparasitación anual integral para perros

Y nuestra campaña para la detección precoz de leishmaniosis: Campaña Leishmania Nov-Feb

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